Carta para quererse por dentro

Tengo el cuerpo duro, como cuando de repente son las 4 de la tarde y me doy cuenta que me levanté 3 veces desde que arranqué a trabajar a las 9 de la mañana. El cuello me duele y me tironea el dolor de cabeza, las rodillas me duelen sólo de estirarlas.

Este mes, en un intento desesperado de seguir manteniendo rutinas durante la cuarentena, me había puesto como objetivo hacer yoga 3 veces por semana. No cumplí ni uno y queda una semana para terminar el mes. En vez de eso, me encontré bailando en ropa interior a veces a la mañana, a veces después de una siesta un fin de semana. Hace 6 meses atrás, hubiese sido muy exigente conmigo misma, y me hubiese enojado el no poder cumplir con lo propuesto. Hoy, anoto como un punto ganado el baile, porque estuve en movimiento; y eso, por poco que fuera, me estiró lo duro del cuerpo. 

No voy a venir a decir que soy de esas personas que viven haciendo ejercicio. Más bien soy de esas que durante un mes hace toda clase de gimnasio que se le cruce, y al próximo, el sólo pensamiento de cambiarse y hacer ejercicio, le da urticaria. Curiosamente, eso que me pasa físicamente, también lo acompaña la mente. Otro objetivo que me había puesto era inaugurar mi casa virtual, un blog donde yo podía publicar lo que yo quisiera y compartir con quien quisiera visitarme. 

Durante todo el mes de Agosto me pasé fines de semana tratando de entender WordPress y frustrándome, pero sobretodo, me pasé intentando crear un espacio que era más para los demás que para mí. Y en ese camino, me perdí de vista. Había hecho un calendario de contenido para instagram que llevaba de a poco a la presentación de la página el 1 de septiembre; sorpresa: sólo hice dos publicaciones hasta ahora, y la tercera fue improvisada. Un poco de la misma manera me pasó con el ejercicio físico, con la comida, con mi (poco) tiempo libre.

¿A dónde voy con todo esto? No sé. Creo que a lo que voy es que está bien perderse a veces, siempre y cuando nos podamos encontrar de nuevo. Tal vez es una forma de compadecerme, pero creo que también de tenerme paciencia. En plena época de instragramear el autoamor en lo físico, creo que también hay que tenerlo con lo de adentro.

¿Quién soy y por qué “Encontrando la magia”?

¡Bienvenidx! Qué lindo que estés acá 🙂

Soy Maru, tengo 25 aunque cumplí en cuarentena y, por ende, sigo diciendo que tengo 24. Este es mi 974323 blog, pero acá puse más plata y esfuerzo que en todos los demás, así que esperemos que sea el último.

Vivo en Capital, pero tengo alma de pueblerina. Me gusta el olorcito a café, el solcito que entra por mi ventana a partir del mediodía y bailar como si nadie me estuviese mirando. Nos encontramos acá como fruto de una cuarentena de 4 meses y sinceramente, porque ya me quedé sin excusas de por qué no podía tener mi propia página.

Vamos a lo importante, ¿por qué “Encontrando la magia”? Quienes me conocen saben que soy feliz con muy poquito, un buen libro, comida, el aire fresco y el sol. Hace 4 meses que estoy encerrada en el departamento de mis abuelos, donde vivo hace ya casi 7, trabajando de home office y re-encontrándome con lo básico, con lo simple, con la magia.

Me gusta leer, mirar pelis, series, viajar y, por ende, recomendar a los míos cosas que me parecen geniales.

Si estás acá, ahora sos unx de los míos; bienvenidx de nuevo. Espero que sientas que este lugar es como tu casa, porque yo la siento como la mía.